¿Cómo hacemos para viajar?

Introducción

Antes que nada, si llegaste hasta esta entrada, te queremos decir: “¡gracias por interesarte en nosotros!” Te decimos “gracias” porque @vagamundosargentinos comenzó como un proyecto personal, con la intención de convertirse en un “álbum de fotos digital” de un gran viaje. Poco a poco, fue evolucionando, y llegamos a crear este blog con algo de información sobre lo que, creemos, puede ser útil para alguien que esté próximo a viajar a alguno de los países que visitamos.

Entre blog, Instagram y mails recibimos varias preguntas sobre quiénes somos, a qué nos dedicamos y si somos millonarios para viajar por tiempo indeterminado. Por eso, con la intención de enterrar esos mitos, escribimos esta entrada.

¡Comencemos por lo más importante!

¿Quiénes somos?

Para entender un poco nuestras motivaciones y recursos para este viaje, es fundamental saber quiénes somos:

Fernando: clase 1987, nacido en Salta, Argentina, Traductor Público en Inglés, Intérprete de Conferencias, MA en Relaciones Internacionales. Si fuese un personaje de Friends, sería Mónica Geller.

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Boston, Massachusetts.

Víctor: clase 1990, nacido en Buenos Aires, Argentina, Guardavidas, Instructor de Natación, Licenciado en Nutrición. Si fuese un personaje de Friends, sería Chandler Bing.

 

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Oklahoma City, Oklahoma.

 

 

¿Cómo nació @vagamundosargentinos?

Lógicamente, cada uno tuvo un camino distinto para llegar hasta aquí.

Por el lado de Nando: Siempre tuve bastante en claro que quería dar vueltas un poco por todos lados. Aunque nací en Salta, ya son hace muchos años que vivo en Buenos Aires, que considero mi hogar. Mi primer viaje grande y solo fue de mochilero a Perú cuando tenía 19 años. A partir de ahí, me agarró el bichito del viaje, como le dicen, y traté de rebuscármelas para viajar en todo momento. A los 22 viví 4 meses en San Petersburgo, Rusia mientras trabajaba para una ONG como voluntario. Un año después, viví otros 4 meses en Costa de Marfil, también trabajando, pero esta vez con un salario. En 2016, viví en París durante 6 meses mientras terminaba mi maestría. Ninguna de estas experiencias llegaron de arriba. Detrás de todas ellas hubo muchísimo trabajo, pero sobre eso más adelante…

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Abiyán, Costa de Marfil

Por el lado de Vic: Las ganas de viajar siempre estuvieron presentes y después de unos viajes familiares a Estados Unidos y Europa de adolescente, comencé a buscar hacerlos por cuenta propia. Mi primer gran viaje solo fue a Estados Unidos, un “road trip” desde Nueva York hasta la costa oeste durante un mes que despertó las ganas de conocer más del mundo. Entre estudios y trabajos en Buenos Aires, pasaron varios años hasta que por fin, recibido, di el gran salto de emprender este recorrido por el mundo.

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San Francisco, California

¿Cómo lo planificamos?

Ya en 2016 empezamos a prepararnos para el viaje que se vendría. Empezamos a gastar nuestro dinero a consciencia, eligiendo muy bien en qué invertirlo y en qué no, y empezando a formar un colchón financiero que nos ayuda hasta hoy en día. Fueron casi dos años de muchísimo trabajo. Nando trabajó horas extra, fines de semana y feriados, todo con el objetivo en mente. Vic, por su parte, tenía tres trabajos: como vendedor, encargado del Servicio de Alimentación en un hospital, y como docente en la universidad y una escuela de cocina. El secreto está en no perder de vista la meta. Saborearla de antemano, visualizar los lugares que querés conocer, cuántas ganas tenés de hacerlo y ponerte plazos realistas del tipo: para X mes quiero haber ahorrado X dinero.

Varias veces nos preguntaron cómo elegimos los países que visitamos. Si bien ya para 2016 teníamos una idea preliminar de lo que queríamos ver, siempre es flexible y abierta a cambios (aunque hay algunos lugares que no son negociables, jaja). Lo que hicimos fue tomar un continente y decidir qué queríamos ver de ahí. Para dar un ejemplo: si bien nos hubiese encantado visitar Bolivia y Perú, dedicar un mes a cada uno hubiese sido demasiado tiempo y dinero. Sabíamos que queríamos conocer la cultura andina, el legado de los incas, las ruinas prehispánicas, etc. Tuvimos que elegir entre uno de los dos y elegimos Perú por el Machu Picchu claro y porque Cuzco no parecía (y nos parece) simplemente mágico. Con esto no queremos decir en absoluto que Bolivia merezca menos la pena (Bolivia, ¡en algún momento vamos por vos!), sino que de dos países que comparten ciertos rasgos culturales, nos decidimos por uno más que por el otro. Para dar otro ejemplo: teníamos ganas de conocer al menos un lugar del Caribe y, por su historia tan única, Cuba le ganó a otras islas que nos encantaría visitar también, como son Puerto Rico y Jamaica.

En nuestro caso, tratamos de elegir lugares bastante “representativos” de la zona, donde nos llame la atención su historia, arquitectura, paisajes, cultura, en fin, algo que nos despierte las ganas de ir ahí. Pero como suele suceder a todos los viajeros: mientras más conocés, más cuenta te das de lo poco que viste en realidad. Creemos firmemente que todos, pero todos, los países tienen algo único que ofrecer a sus visitantes y en eso está la magia de esto de viajar: ¡es una fuente inagotable de crecimiento e inspiración!

Como ya dijimos, la flexibilidad es también gran parte de nuestro día a día. En nuestro “plan original” no teníamos pensado visitar Senegal, pero entre chiste y chiste surgió la idea de pasar dos semanas en Dakar porque sino no íbamos a visitar nada de África del Oeste. Tampoco teníamos pensado visitar Zanzíbar, pero después de hablar con muchísimos viajeros y escuchar maravillas de esas playas, hicimos un lugarcito y ajustamos el presupuesto para visitar el lugar. Svalbard tampoco estaba en el cronograma original, pero la obsesión de Vic por los extremos y el frío hizo que vayamos (Nando un poco arrastrado :P). Y tampoco se supone que estaríamos en Europa del Este, pero después de África y Medio Oriente (Israel sobre todo), nuestras billeteras quedaron en estado de coma y necesitábamos darles un descanso. Europa del Este es más accesible y nos vino muy bien para esto. Claro que también hay otros lugares que por más que queríamos ir no logramos encuadrarlos en nuestros planes (Argelia y Madagascar, I’m talking to you: uno por tema de visas y el otro porque era demasiado caro).

En resumen, tenemos un plan ligeramente armado, pero sobre todo somos flexibles y si algo se presenta o una curiosidad nueva se despierta, tratamos de que se haga realidad. Flexibilidad y más flexibilidad.

¿Dónde nos hospedamos?

Desde el día 0 de planificación de este viaje, sabíamos que no queríamos visitar 20 ciudades en 30 días, sino pasar más tiempo en cada una y tratar de vivirla más “a fondo” hasta que tengamos ganas de decir “estoy listo para ver lo que viene”. Por eso decidimos que 1 mes era, en la mayoría de los casos, un tiempo prudente para disfrutar mejor un lugar y conocerlo mejor. Claro que no siempre es 1 mes. No nos imaginamos 1 mes en Etiopía, pero nos hubiese encantado pasar al menos 2 en Ciudad del Cabo. Nuevamente, partimos de la base de 1 mes, pero se va acortando y alargando según el destino.

Todo esto para llegar al tema del alojamiento. En los lugares donde nos quedamos bastante tiempo (al menos una semana) optamos por alquilar por Airbnb. Nos resulta la manera más económica, sobre todo cuando te dan descuento por estadías superiores a una semana. Además, nos ofrece ciertas comodidades que nos hacen sentir más “en casa”. Una cocina donde podemos prepararnos la comida sin gastar todos los días en comer afuera, ir al súper y llenar la heladera para las próximas cuatro semanas, lavadora en muchos casos y cierta “tranquilidad” de que tal o cual departamento va a ser nuestro hogar por el próximo mes. Y la realidad es que, cuando pasamos 1 mes en una ciudad, nos encariñamos tanto con el alojamiento que nos cuesta dejarlo (¡extrañamos los departamentos de Roma, Ciudad del Cabo y Cracovia hasta el día hoy!). Los alojamientos que elegimos pueden ser desde una habitación privada en un departamento que compartimos con el host hasta un departamento entero durante todo el mes. Y todo depende de los precios de la ciudad en la que estemos buscando. Por dar un ejemplo: un mes en Nueva York en una habitación compartida en Harlem nos costó cuatro veces más que un mes en un departamento entero a cuatro cuadras de la Plaza de Armas en Cuzco. O una semana en Svalbard costó lo mismo que cuatro en Cracovia.

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Despidiéndonos del departamento de Cuzco

Cuando estamos en una ciudad por menos tiempo, optamos por hostels y también usamos Couchsurfing algunas veces. Los mejores precios los encontramos en Booking y Hostelworld, y también usamos bastante los descuentos que ofrecen.

¿Y el tema avión o bus?

Gran parte de un presupuesto de viaje se va en aviones y otro tipo de transporte. Hay continentes en lo que viajar en avión nos resultó bastante caro, como América del Sur y África, mientras que en Europa es mucho más accesible. Generalmente comenzamos a rastrear el precio de un pasaje de avión unos cuatro meses antes y así tenemos una noción aproximada del importe. Vamos siguiendo el precio del pasaje hasta que llega a uno que nos parece lógico y recién hacemos la compra, generalmente con unos dos o tres meses de anticipación. Hay algunos vuelos que son caros (el vuelo Dakar-Ciudad del Cabo nos salió un ojo de la cara), pero siempre hay opciones. Tratar de jugar con los vuelos de conexión y buscar tramos por separado puede ayudar a encontrar un precio más accesible. También probar con salir desde otra ciudad. Por ejemplo: estábamos en Cracovia y para llegar a Svalbard desde ahí era demasiado caro. Lo que hicimos fue tomar un bus a Berlín y volar desde ahí. La clave está en jugar con todos los medios de transporte, avión, tren y autobús, hasta encontrar la mejor opción. En Europa, FlixBus es nuestra salvación y la página de GoEuro te resume bastante bien tus posibilidades. Para los vuelos, usamos bastante Google Flights (sobre todo para ver qué empresas operan un determinado vuelo) y después lo compramos directamente desde la página (muy importante esto, ya que los intermediarios suelen cobrar comisiones).

¿Cómo nos financiamos?

Llegamos a la pregunta estrella y la que más nos hacen. Más de una vez, cuando contamos que viajamos desde hace +1 año los ojos de la gente se abren con sorpresa. ¿Son millonarios? Sus papás les deben pagar todo desde Argentina y demás suposiciones.

Nada más lejos de la verdad. Venimos de familias de clase media en Argentina y todos los gastos los afrontamos nosotros mismos. ¿Cómo? Una combinación de varias fuentes:

  • Ahorros previos. Como dijimos, tener este viaje en vista unos 2 años antes de que comience nos permitió gastar nuestro dinero de manera inteligente y hacernos de un colchón económico. 
  • Trabajo con marcas interesadas en nuestra experiencia. Actualmente, escribimos para una revista de turismo de Argentina con una frecuencia de una nota cada dos meses. Recientemente, también nos contactó una aplicación para que fuéramos embajadores de la marca. Acá es necesario dejar algo en claro: no nos pagan para viajar. ¡Ojalá algún día esto sea realidad! Pero por el momento está muy lejos de ser cierto. Son ayudas económicas, sin lugar a dudas, pero el porcentaje de nuestros gastos mensuales que esto representa es ínfimo. Nuestra principal fuente de ingreso sigue siendo nuestro trabajo. 
  • Vic es Licenciado en Nutrición y tiene algunos pacientes a los que sigue atendiendo via online. Nando, por su parte, trabaja como traductor para una empresa de Argentina desde hace más de 8 años y este es el principal motor financiero detrás del viaje. El mismo trabajo que tenía en Argentina, solo que a distancia. 8 horas al día, 5 veces por semana o más (fines de semana incluidos). No hay secretos, no hay marcas que nos paguen. Trabajamos para seguir viajando y sabemos lo afortunados que somos de poder trabajar y viajar, tratamos de ser conscientes de ello todos los días. Pero la suerte no es todo, ¡claro! Mejor dicho, solo con la suerte no hubiésemos llegado ni a la esquina. El viaje actual es una larga sucesión de esfuerzos menores que, aunque separados parecen insignificantes, uno seguido del otro, de manera repetida y constante, cuando los sumamos, se multiplican y el resultado es exponencial. Años de estudio, fines de semana sin salir, aceptar proyectos que sabés que te van a tener fuera de hora, privarse de comprar ropa de esta o aquella marca, todo, todo suma.

Además, tratamos de ser bastante responsables con nuestros gastos. Como ya dijimos, cocinamos todos los días, si es posible caminamos y usamos muy poco el transporte público (algo que nos fue imposible en Londres y NYC, jaja). Las maneras de viajar son infinitas. Hay quienes disfrutan muchísimo ir a los mejores hoteles o comer en los mejores restaurantes, y está perfecto. Por nuestro tipo de viaje, sería insostenible para nosotros. ¿Se imaginan comiendo afuera durante más de 1 año? ¿O yendo solo a hoteles?

Con esto no queremos decir que vivamos restringidos (madres, no se preocupen), sino que elegimos en qué gastar. Por ejemplo: un safari no es precisamente barato, pero es algo único e irrepetible, mientras que la entrada a tal o cual museo en Europa puede ser algo que nosotros (digo nosotros, porque cada quien es un mundo) podemos dejar pasar. Un trineo tirado por perros en Svalbard tampoco es barato, pero cocinamos durante toda la estadía para poder hacerlo entrar en el presupuesto. Se entiende la idea, ¿verdad?

Pensamos en el dinero como el tiempo de vida que invertimos en ganarlo. Después reflexionamos: ¿lo quiero gastar en eso?

¡Yo quiero viajar así! ¿Cómo lo logro?

Después del “cómo nos financiamos” esta es la pregunta que más seguido nos llega. Y también la más difícil de responder. ¡Porque cada persona tiene una situación distinta! Lo que sí queremos transmitir es que lograrlo es más posible de lo que creemos inicialmente. Aunque, seamos realistas, también entendemos que muchas veces simplemente puede no ser el momento y habrá que esperar. Vivimos en una época en la que la tecnología hizo todo mucho más fácil (pobres nuestros padres y abuelos que no tenían más opción que ir a la agencia de turismo) y las opciones son infinitas. Acá van algunas ideas que pueden ayudar a plantar la semilla en tu cabeza, para que después veas cuál se aplica más a tu situación particular:

  • Viajar no tiene por qué significar irse a la otra punta del mundo. Podés empezar con algo cercano. ¿Pueden creer que Nando no conoce las Cataratas del Iguazú o que Vic no nunca fue a Ushuaia? Una maravilla del mundo que personas de todos los países visitan y él nunca fue. Con esto queremos decir que hay cosas increíbles, alucinantes, más cerca y accesible de lo que uno se imagina. 
  • Pensá en qué conjunto de habilidades tenés. A qué te dedicás, en qué sos bueno y tratá de adaptarlas a algo que te permita hacerlo en línea. Trabajar en línea es la gran herramienta del viajero y para nosotros es lo que nos permite lograrlo. ¿Sos experto en portugués, matemáticas, biología o física cuántica? Averiguá sobre dar clases en línea. Hay muchísimas plataformas que te permiten hacerlo y la paga no es nada mala (una búsqueda en Google y seguro encontrás algo). Para dar un ejemplo, cuando estuvimos un mes en Medellín, nuestra roomate era una estadounidense que daba clases de inglés a nenes chinos a horas exorbitantes del día. Y así vivía. ¿Te fascinan las redes sociales? Formate como community manager. ¿Te gusta tejer? Tenemos una amiga muy cercana que dicta cursos y vende patrones a través de su Instagram y hace poco abrió su primera tienda virtual. ¿Sos psicólogo? Hacete de una buena cartera de clientes que quieran tener sesiones a la distancia. Nadie dijo que va a ser fácil. Algunas profesiones son más aptas que otras para este tipo de trabajo, pero se puede averiguar y buscarle la vuelta. ¡No perdés nada con buscar “mejores trabajos para hacer en línea” y ver qué resultados te da Google! Lo que queremos transmitir con esto es que las opciones son infinitas y va a depender de tus habilidades y de mucha creatividad y paciencia. 
  • ¿Conocés las “working holiday”? Algunos países tienen convenios que permiten que trabajes legalmente durante hasta 1 año y con eso podés costearte todos tus gastos. Averiguá sobre working holidays en Nueva Zelanda, Australia, Alemania, Francia, Dinamarca, Suecia. Conocemos muchísimos casos de gente que trabaja en Australia, por ejemplo, después ahorra y sale a recorrer el Sudeste Asiático. O que usan su working holiday en Alemania como base para conocer Europa. ¡Averiguá! 
  • ¿Se te ocurrió hacer un intercambio de estudio? Muchas universidades ofrecen programas en los que podés hacer algunas materias en otro país. 
  • ¿Pensaste en trabajar a cambio de alojamiento? En dos oportunidades, Nando se fue a trabajar al exterior (Rusia y Costa de Marfil) con una ONG y el alojamiento estaba incluido a cambio del trabajo. Ayuda muchísimo a bajar los costos y en el tiempo libre podés conocer la zona de la ciudad donde estés viviendo. También hay páginas que ofrecen trabajar en hostels, donde preparás el desayuno o armás las camas, a cambio de dormir sin cargo en el lugar. Nuestro mejor amigo lo hizo en Nápoles y gastó 0 euros en alojamiento. Podés hasta tener alojamiento gratis por cuidar las mascotas de otras personas (¡nuestra amiga lo hace en Australia y vive en cada lugar impresionante!). Una página que te puede servir de puntapié es la de Workaway. 
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    Armado de cajas alimentarias en Montréal, Canadá

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    Dictado de clases de inglés en Abiyán, Costa de Marfil

Claro que estas son solo algunas ideas de todo lo que podés hacer para comenzar a darle forma a tu sueño de recorrer el mundo. Seguramente hay muchísimas más porque la creatividad de la gente para rebuscárselas no tiene fin. Es un trabajo que requiere mucho esfuerzo, no vamos a mentir, pero la recompensa es gigante.

Esperamos que esta entrada nos haya dado a conocer un poco más, mostrar de dónde venimos, revelado algunos mitos y que, si te estás decidiendo por viajar, te haya inspirado aunque sea un poquito. Con eso, nuestra misión aquí ya está cumplida.

10 Comentarios Agrega el tuyo

  1. Genios! Sigan así 🤗💗

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    1. vagamundosargentinos dice:

      Gracias querida!! 🙂

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  2. Yordan Iaco dice:

    He terminado de leer la nota con mucha emoción. Me voy con la idea de que la creatividad de un viajero es su mejor pasaje hacia un nuevo destino.
    Saludos desde Perú.
    Abrazos, chicos. Sigan así!

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    1. vagamundosargentinos dice:

      Muchas gracias por tomarte el tiempo de leerlo Yordan! 🙂

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      1. turki dice:

        De lindo leerlos. El bichito del viaje está inquieto en mi, esperando el momento… y todas sus palabras son aliento para hacerlo. Se los quiere y extraña. Que sigan los exitos!

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      2. vagamundosargentinos dice:

        Linda! Nosotros a vos! 🙂

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  3. Analía Recalde dice:

    Hola Nando y Vic!!! Para mí son seres iluminados que me dan la oportunidad de perderme con sus viajes al menos algunos minutos al día, son mis ojos del otro lado del muro, y me dan esperanza de vida en cada momento que me pierdo en sus viajes,; gracias por dar luz a mi vida, son personas magníficas y únicas amo saber que existen ahí donde estén en este mundo y que Dios bendiga vuestras vidas eternamente! Con el Amor de mi alma los abrazo y ya los Amo!💖🙏🙌💞 Cariñosamente su Eterna seguidora Analía Recalde!

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    1. vagamundosargentinos dice:

      Nos encantaron tus palabras, Ana!
      Ojalá con esta nota muchos puedan ver que no es tan difícil o complicado viajar (cerca o lejos). Te agradecemos de corazón el haberte tomado el tiempo de leerla y te mandamos un abrazo grande! 🙂

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  4. Analía Recalde dice:

    Nando y Vic!! Gracias por compartir sus viajes, son seres iluminados que le han dado luz a mi vida, son mis ojos del otro lado del muro son inspiración de esperanza cuando más pido, Amo perderme en sus historias me alegran la vida en ese corto momento en el que las veo; que Dios bendiga vuestras vidas eternamente, los abrazo con el alma y ya los Amo..💖🤗🌷🙌, Gracias por ser mi sentido de vida, con su existencia en alguna parte del mundo siendo tan maravillosos y adorables,.. cariñosamente su siempre seguidora Analía Recalde🌷💓

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  5. Mely Uño dice:

    Nando y Vic son unos genios! Acabo de terminar de ller todo con mi esposo y compartimos todo lo mencionado. Gracias por inspirar de esa manera, realmente disfrutamos siempre de ver sus historias y leer lo que escriben.
    Fer te mando un abrazo enorme, ahora entiendo porqué nunca tenías tiempo para que nos veamos en Buenos Aires.

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