Islandia, tierra de hielo y fuego

Escuchar hablar de este país nos remite al fin del mundo, donde no existe otra cosa que frío polar y viento. Mentiríamos si decimos que eso no es cierto, pero Islandia es mucho más, y lo vamos a descubrir en este post.

Cuándo ir a Islandia

Esta es la pregunta del millón, ya que la fecha del año para visitar el país depende completamente del tipo de experiencias que queramos vivir y el presupuesto que manejemos.

  • De junio a agosto. Las temperaturas son ideales, variando entre 7ºC y 15ºC de media, y el sol no se apaga nunca. Es en esta época cuando la isla recibe más cantidad de turistas, y por ende los precios son más elevados (sí, aún más de lo normal). En el verano islandés se puede recorrer el país sin inconvenientes manejando por casi todas sus rutas y disfrutar de los increíbles paisajes que van emergiendo a medida que avanzan los kilómetros. Se puede contemplar también el fenómeno del sol de medianoche gracias a las altas latitudes en las que nos encontramos.
  • Mayo y septiembre. Los meses de transición entre estaciones reciben menos contingentes, por lo que las atracciones no están atestadas y los precios son moderados. En cuanto al clima, las temperaturas aún son agradables (agradables nivel Islandia) pero nos puede sorprender alguna que otra tormenta de nieve, granizo o lluvia. Se puede recorrer gran parte de la isla por carretera, a excepción de las “rutas F” (las del norte), en las que solo está permitido transitar en vehículos especializados debido a los fuertes vientos que azotan esa parte del país.
  • De octubre a abril. El invierno dura casi seis meses en Islandia, siendo diciembre y enero los meses más “crudos”, con temperaturas que pueden oscilar entre los -10ºC y los 0ºC. Esto es así gracias a la corriente del Golfo que lleva aguas cálidas a Europa (de lo contrario, el invierno islandés sería comparable al canadiense). Durante este período se encuentran los precios más bajos (bajos nivel Islandia) dado que el flujo de turistas es menor. Es en esta época cuando las horas de luz son casi nulas. De hecho, en el último mes del año, el sol no llega a salir en todo el día. Este período oscuro es el mejor para observar un fenómeno único: la aurora boreal (de la que hablaremos al final del post).

Cómo son los precios

¡Qué tema! Una de las particularidades que hacen famosa a Islandia es el costo de todo (comida, excursiones, alquileres, entradas). Lamentablemente para el viajero low cost, este es un país caro (como todos los de las altas latitudes), pero siempre hay alguna manera de rebuscársela para que no termine resultando una ridiculez.
Estos son algunos ejemplos de precios en septiembre de 2018:

  • Vuelos. Esto es quizás lo más caro de cualquier viaje. Hay varias compañías que vuelan a Islandia, pero no todas son baratas. Nosotros usamos WOW Airlines que es la aerolínea de bajo costo islandesa. Fuimos desde Montreal a Reikiavik por USD 270 y luego a París por USD 206. También hay otras aerolíneas low cost como easyJetNorwegian Airlines que operan vuelos desde Europa por menos de USD 160 ida y vuelta.
  • Alojamiento. Nosotros nos alojamos en una habitación por Airbnb a 15 minutos a pie de Reikiavik que nos salió aproximadamente USD 300 por cuatro noches (y era de los más económicos). Los precios para alojarse en el centro de la ciudad rondan entre USD 50 y USD 150 la noche (habitación privada).
  • Comida. Si viajan con poco presupuesto, vayan descartando el comer afuera. Acá es indispensable hospedarse en algún lugar al que se tenga acceso a la cocina, que es lo que hacemos nosotros en cada lugar al que vamos. Para que tengan una idea, un combo de hamburguesa en Burger King está a USD 13,50; una Coca Cola de 330 ml sale USD 2,70; un café con leche puede costar USD 5 promedio; comer en un restaurante económico sale USD 21 y en uno de gama media cerca de los USD 100 por persona. Nosotros optamos por llevar comida desde Montreal (muchas cajas de mac & cheese, sobrecitos de café y enlatados), mientras que el resto de la comida la comprábamos en el supermercado Bónus.
  • Campervan. Recorrer la isla en una campervan es lo que hacen muchos turistas que prefieren hacerlo por cuenta propia antes que contratar un tour. La gracia de rentar estas camionetas es que uno tiene transporte y alojamiento a la vez, dado que por lo general en la parte posterior hay lugar donde poner colchones (que vienen incluidos con el vehículo). Es muy tentador porque nos brinda la libertad de manejar hasta cuándo y dónde uno quiera, mientras que encontremos un parking donde pasar la noche. Las principales empresas donde alquilarlas son Campervan Iceland, Geysir y Happy Campers, entre otras, con precios que rondan entre USD 60 y USD 250 por día en temporada baja (invierno). 

Qué hacer en Islandia

Los atractivos de este increíble país, si bien son en su mayoría naturales, van a depender de qué parte de la isla queramos visitar además de la época del año en la que vayamos. Para eso, hablaremos por separado de las principales áreas turísticas de Islandia explicando cuáles son las principales actividades para disfrutar en cada una.

Reikiavik

Es la capital más septentrional (en castellano: más al norte) del mundo. La ciudad cuenta con 200 mil habitantes de los 300 mil que tiene la isla.

Cómo ir del aeropuerto al centro

Seguramente nuestro avión llegue al Aeropuerto Internacional de Keflavik, a 50 km de Reikiavik. Es decir que, considerando los precios islandeses, no es algo para hacer en taxi ni en Uber.

  • Hay buses de la empresa Flybus que en 45 minutos te dejan en paradas preestablecidas de la ciudad por un precio de USD 33,50. Se los puede reservar previamente online o directamente en el aeropuerto a la llegada.
  • Lo que hicimos nosotros (y lo más barato) es llegar a Reikiavik en transporte público. La línea de bus que sale y llega al aeropuerto es la 55. Los boletos se pueden comprar adentro mismo en un enorme kiosco. El método para pagar los buses es mediante tickets que se los compra previamente. Cada ticket cuesta USD 3,90 y para llegar a Reikiavik desde Keflavik necesitaremos cuatro tickets debido a la distancia. Entonces, en total cuesta USD 15,60. El bus 55 nos dejará en la estación Fjörður, desde donde tendremos que tomarnos otro de las líneas 51, 52 o 57 hasta el centro. Todo esto demora aproximadamente unas 2 horas pero si se viaja con poco presupuesto valdrá la pena el esfuerzo.

Actividades en Reikiavik

Esta es una ciudad pequeña si la comparamos con las grandes urbes latinoamericanas o europeas. Sin embargo, para quien se queda dos o tres días acá hay varias cosas para hacer.

  1. Visitar la Hallgrímskirkja. En islandés, todo lo que termina en –kirkja significa iglesia. Este templo luterano impronunciable es el símbolo de Reikiavik. Con sus 74,5 metros de altura, es uno de los edificios más altos de Islandia. Su diseño está inspirado en los diferentes atractivos naturales que ofrece el país (se reconocen fácilmente las rocas de basalto de la playa de Vik) y se la encuentra mirando de frente a la calle principal de la ciudad. Por dentro es muy amplia y por USD 10 se puede acceder a la torre desde donde tendremos increíbles vistas 360º.
    Hallgrímskirkja en Reikiavik
  2. Sólfarið o Viajero del Sol. Es una escultura muy popular inaugurada para el 200 aniversario de la ciudad que se ubica en plena Reikiavik a orillas del mar. Esta especie de barco representa la promesa del territorio por descubrir y (con un poco de imaginación) los legendarios barcos vikingos que navegaban los mares del norte.
    Viajero del Sol
  3. Museo Perlan. Es un edificio con una gran cúpula en donde se pueden disfrutar de exhibiciones temporarias y otras permanentes, como la interactiva caminata por el interior de un glaciar o maravillarse con un acuario virtual. El precio de la entrada es de USD 24,60 para mayores de 16 años, mientras que para chicos de 6 a 15 años cuesta la mitad. Es conveniente comprarlas por anticipación online porque suelen estar agotadas.
  4. Recorrer la ciudad a pie. Reikiavik es lo suficientemente chica como para caminarla entera en dos días, aunque el centro se lo conoce en horas. Recomendamos empezar en la iglesia Hallgrímskirkja y dirigirse hacia la calle Skólavörðustígur (intenten pronunciarla), donde está lleno de tiendas de recuerdos, cafés, librerías y restaurantes. El camino nos irá dirigiendo hacia el centro de conciertos y conferencias Epal Harpa, y ahí se puede seguir caminando por la costanera, donde nos encontraremos al ya descripto Viajero del Sol, y podremos tomar fotos de los espectaculares paisajes de las montañas al otro lado de la bahía.
    Reikiavik
  5. Hacer un Free Walking Tour. Sí, acá también hay tours que nos llevan a recorrer la ciudad con un guía local contándonos todo acerca de la historia vikinga.
    ¿Sabían que los barcos que venían de Noruega al ver el humo que desprendía esta parte de la isla (por sus aguas termales) bautizaron a la ciudad como “bahía humeante”? Eso significa Reikiavik en islandés. Datos como este y muchos otros más te los podés enterar haciendo estos tour gratuitos en los que al final uno decide con cuánto colaborar. Se puede reservar los lugares de manera online.
  6. Relajarse en la Blue Lagoon. Por último (y no menos importante) tenemos a una joyita de Islandia. Se trata de una enorme laguna de aguas termales a 40ºC con alto contenido de azufre y sílice, con los que se pueden hacer máscaras faciales libremente una vez dentro del recinto. También hay barras donde sirven tragos, cerveza, sidra, vino, gaseosas y agua ¡en el medio de la laguna! Es una experiencia increíble para realizar apenas llegamos o justo antes de irnos de Islandia, dado que queda a 22 km del aeropuerto (en dirección contraria a Reikiavik). El precio de la entrada varía dependiendo del horario en el que queramos ir y la cantidad de lujos que pretendamos tener. El precio básico (sin ningún beneficio extra) es de USD 84 de 8 a 18 hs, USD 75,50 de 19 a 20 hs y USD 59 a las 21 hs. Las entradas hay que comprarlas con bastante anticipación en su página web, donde por USD 46,25 adicionales uno puede obtener traslado desde/hacia el aeropuerto o el centro de la ciudad.
    Blue Lagoon

Reikiavik es el punto de partida para salir a la ruta y recorrer las maravillas que esconde la isla en su interior. ¡Salgamos a conocerlas!

Golden Circle

El famoso “Círculo Dorado” de Islandia es uno de los principales circuitos turísticos del país, al este de Reikiavik. ¡Y no por nada es el más transitado! En tan solo pocas horas uno puede ver algunas de las espectaculares maravillas naturales por las que vino.

Cómo hacer el Golden Circle

Hay dos maneras de realizar el circuito: 

  1. Contratando un tour. Varias empresas realizan esta excursión de medio día, aunque hay otras que se extienden por más días y que incluyen otras atracciones fuera del Golden Circle. Algunas de estas agencias son Extreme Iceland (a partir de USD 75,50), Reykjavik Sightseeing (desde 50 USD sin guía) y Iceland Travel (de USD 80 en adelante).
  2. Por cuenta propia. Es la mejor opción para los que opten por alquilar una campervan para recorrer la isla. Es muy fácil hacer el circuito desde Reikiavik. Nosotros lo hicimos de esta manera y no gastamos mucho más que la gasolina, dado que en ninguna de las tres paradas del circuito se paga entrada. Lo más recomendable es poner en el GPS para que nos lleve a Thingvellir National Park, que es el punto más próximo a la ciudad.

Qué ver en el Golden Circle

Estas son las paradas obligadas para completar el Círculo Dorado:

  • Thingvellir National Park. Este lugar es conocido por estar ubicado entre dos placas tectónicas: la Euroasiática y la Norteamicana. De hecho se puede ver (¡y hasta caminar!) la fosa formada por la separación de los suelos. En la caminata por el parque veremos cascadas e increíbles paisajes que se merecen un stop para ser fotografiados Acá también se situó el parlamento islandés entre los siglos X y XVIII (Althing).
    Thinvgellir National Park
  • Geysir. Segunda parada del circuito y para ver nada menos que el géiser que le da nombre a todos los géiseres del mundo. Esto es así porque fue el primero en ser descubierto. En todo el área hay carteles que previenen no tocar el agua porque justo antes de salir a la superficie está a 100ºC. Son varias las fosas por las que esperar uno de los típicos chorros verticales, aunque por lo general son una o dos las que erupcionan con más frecuencia (algunas lo hacen cada años). Y si sienten olor desagradable, no empiecen a buscar al culpable a su alrededor; lo más probable es que sea el agua. Como comentamos más arriba, el agua en esta isla tiene mucho contenido de azufre (que es lo que le da el olor).
    Geysir
  • Gullfoss. Última parada del Golden Circle para quedarse maravillado de emoción. Esta cascada de 32 m de alto y con dos caídas es de los monumentos naturales más visitados del país. Se puede caminar entre las rocas y por balcones que dan al cañón del río Hvítá, justo encima de todo el espectáculo.
    Gullfoss Waterfall

Costa sur de Islandia

Esta parte del país se robó nuestro corazón. Fue un acierto dejarla para el final, porque lo que vimos a lo largo de este día (así es, cometimos la locura de hacerla en un día ida y vuelta a Reikiavik) nos quitó la capacidad de asombro.

Cómo hacer la costa sur

Lo mejor es hacerlo por cuenta propia. Como ya mencionamos anteriormente, alquilar un vehículo en Islandia es lo mejor en todo sentido. Nos da la libertad de recorrer lo que nosotros queremos y a nuestro ritmo, sin mencionar que es la opción mas económica de todas. Lo que sí recomendamos es que si van a hacer solo el sur y luego vuelven a Reikiavik, háganlo en dos días. Es decir, el primer día hacer la ida hasta la Glacier Lagoon y pasar la noche en la campervan alquilada, y al día siguiente emprender el regreso. Son 380 km de ida y con paradas en el medio, lo que nos llevó 12 horas en total llegar hasta el final. Ahí deberíamos haber frenado en un parking y dormir. Pero no. Manejamos todo el camino de vuelta y de noche (encima sin aurora boreal por ser mayo). Así que en este caso no hagan lo que hicimos nosotros, please.
Si les gusta manejarse con tours, los mismos que mencionamos para el Golden Circle realizan esta ruta todos los días.

Qué ver en la costa sur

Mucho. Esta es de las rutas más lindas de Islandia, y por eso recomendamos dejarla para el final del viaje. Más allá de que hay atractivos cada no más de 50 km, el clima en esta parte de la isla es ideal. Mientras que el Golden Circle lo hicimos bajo tormentas de nieve, granizo y nieve de vuelta, el sur fue puro sol (y viento).

  • Archipiélago de las islas Vestman. No es un lugar muy conocido, y pocos son los vehículos que se desvían de la Ring Road para ver estas islas. ¿Qué tienen de particular? Si uno busca en Google “casa más aislada del mundo”, lo primero que le aparecerá será una solitaria casona en el medio de una enorme roca que se levanta sobre el mar. Efectivamente, se trata de una de estas islas a las que se puede acceder en un ferry que cuesta USD 23,50 ida y vuelta. Nosotros nos conformamos con verlas desde la costa porque el viento que había no solo impedía navegar a cualquier embarcación, sino que no nos dejaba caminar. Aclaración: la casita está orientada hacia el océano, por lo que no se la puede ver desde la costa.
  • Seljalandsfoss. Como todo lo que termina en –foss, se trata de una cascada. Se la puede ver desde varios kilómetros de distancia como un hilo de agua que cae desde un acantilado. El instinto nos va a pedir que nos desviemos para ir a verla. El instinto no se equivoca. Esta caída de 60 m de altura es impresionante tanto por delante como por atrás. ¡Así como lo leen! Se le puede dar la vuelta por un camino entre las piedras y dejar que la helada agua nos salpique (y congele) la cara.
    Seljalandsfoss
  • Museo de Skógar. Continuando por la ruta en dirección este, nos toparemos con un minúsculo pueblito con unas casas un tanto particulares. ¡Tienen techos cubiertos de césped! Muchas de las que vemos no están habitadas, pero así vivían (y algunos aún viven) los antiguos pobladores de la isla. El hecho de cubrir los tejados con tierra y pasto servía como aislante frente a los crudas condiciones climáticas del invierno islandés. Hoy en día funciona un museo al aire libre en el que se pueden recorrer estas casas y conocer desde adentro cómo era la vida de estos habitantes. El precio de la entrada es de USD 17 por persona e incluye visita a la parte interior y exterior del museo.
    Skógar Museum
  • Skógafoss. Cerca de Skógar siguiendo en dirección a la playa de Vik, la encontramos a ella. Es una de las cascadas más famosas de Islandia y no es para menos. El río Skógá cae desde una altura de 62 m formando una cortina de agua de 25 m de ancho. A esta no se le puede dar la vuelta, pero sí se puede subir unas escaleras hasta la base del río y ver desde arriba como salta hacia el precipicio. Una vez arriba, el sendero continúa acompañando el río por 13 km donde se podrán ver glaciares y llegar a Landmannalaugar en el medio de la isla en donde veremos aguas termales. Nosotros no lo hicimos porque debíamos volver a Reikiavik esa misma noche, pero para quien no es esclavo del tiempo, este es un trekking recomendado.
    Skogafoss Waterfall
  • Playa Reynisfjara. O más comúnmente conocida como playa de Vik. Este punto del recorrido es uno de los más espectaculares de todos. Nos desviaremos de la ruta principal en dirección a la costa, pocos kilómetros después de Skógafoss. Lo que veremos acá no tiene comparación con nada que hayamos visto antes. Una playa literalmente negra de la que emergen pilares de piedra basalto como si alguien las hubiera clavado millones de años atrás, y un mar endemoniado que se abalanza con furia hacia nosotros. El color de esta arena se debe a sus orígenes volcánicos y es lo que hace tan particular a este lugar. En el mar se podrán ver tres piedras aisladas de hasta 60 m de alto: los Reynisdrangur. La mitología escandinava afirma que tres trolls estaban cruzando el peligroso Mar del Norte cuando la luz del sol los sorprendió, convirtiéndolos en piedra.
    Todo esto hace de este lugar uno de los más increíbles del mundo. Eso sí: sacar una foto sin gente es todo un desafío.
    Reynisfjara beach
    IMG_7949
  • Glacier Lagoon – Jökulsárlón. Dejando la playa de Vik atrás tendremos muchos kilómetros de ruta sin paradas. Si bien al principio este tramo puede resultar un tanto aburrido, basta con entrar en los límites del Vatnajökull National Park para deleitarnos la vista. Como todo lo que termina en –jökull, estamos hablando de un glaciar. Si uno mira el mapa satelital de Islandia, verá una enorme mancha blanca al sudeste de la isla. Es el Vatnajökull. A medida que vamos rodeando este enorme Parque Nacional, empezaremos a ver hacia nuestra izquierda enormes lenguas de hielo que bajan como serpientes las montañas. No hace falta conformarse con verlas desde la Ring Road; en cualquier señal que indique un desvío hacia un –jökull, podremos acercarnos. Son muchos los glaciares que nos acompañarán a lo largo de todo este último tramo, pero ninguno se comparará con lo que nos espera al final. Llegaremos a la famosa Glacier Lagoon (o Jökulsárlón) y nuestros ojos no sabrán cómo reaccionar frente a tantas maravillas vistas en un mismo día. Se trata de un enorme lago con pequeños icebergs en toda su superficie. Estos bloques de hielo son los que se van desprendiendo del glaciar que veremos al fondo. Como si fuera poco, decenas de focas curiosas asoman la cabeza para ver a los turistas mientras nadan en el lago helado.
    Glacier Lagoon

Si contamos con el tiempo suficiente, también se puede continuar hacia los fiordos del este que parecen ser espectaculares. Nosotros llegamos hasta este punto de la ruta ya que teníamos que volver a Reikiavik.

Otras rutas de Islandia

No fue nuestro caso, pero muchos viajeros llegan a este país con el objetivo de dar la vuelta a la isla a través de la Ring Road, la carretera circular que la bordea. A continuación vamos a mencionar otros recorridos fantásticos que se pueden hacer por cuenta propia.

  • Fiordos del este. Saliendo del Vatnajökull National Park rumbo norte, serán aproximadamente unos 250 km donde se podrán admirar increíbles fiordos (entradas del mar en la costa que miles de años atrás estaban ocupadas por glaciares). Además, hay muchos pueblos con encanto y la famosa carretera 93, donde Ben Stiller grabó una escena de la película “La vida secreta de Walter Mitty”.
  • Costa norte. Este es un desafío para cualquiera e incluso en verano. Los temporales que suelen invadir esta zona de la isla son tan fuertes que en invierno las famosas “rutas F” están cerradas o solo pueden ser circuladas con vehículos todo terreno. Más allá de eso, los atractivos son muchos y partiendo de la segunda ciudad más grande de Islandia (Akureyri), podremos ver la cascada Goðafoss, avistamiento de ballenas, lagos increíbles, volcanes y aguas termales
  • Fiordos del oeste. En el extremo noroeste de la isla los encontramos a ellos. Es una porción de tierra que generalmente se la saltea en el recorrido por la carretera circular, pero que esconde de los paisajes más vírgenes del país. Pocas rutas están asfaltadas y los vientos son especialmente duros, pero de todas formas vale la pena desviarse para conocerlos. Acantilados, pueblos de brujas y hechiceros, puertos, cascadas y museos, entre otras cosas, serán motivo de sobra para manejar hacia estos fiordos.

La aurora boreal

Tranquilos, no nos olvidábamos de ella. Este es un fenómeno que se produce entre el sol y la atmósfera terrestre que da por resultado una especie de luminiscencia visible a la altura del Círculo Polar Ártico. Islandia entra en esta zona, por lo que es uno de los destinos elegidos para poder presenciar este espectáculo.
No hay que confundirse. La aurora boreal está presente todo el año. Lo que pasa es que durante los meses en los que el sol está más presente, resulta imposible verla. Es por eso que la mejor época del año para verla comienza a finales de agosto y termina a finales de abril.
¿Dónde verla? Definitivamente lejos de las ciudades. Esto significa que no vamos a elegir Reikiavik o Akureyri para poder ver la aurora. Si uno está recorriendo la Ring Road en invierno, es muy probable que la alcance a ver en alguna parte de la carretera aislada de la civilización. Hay que tener en cuenta el clima, dado que necesitaremos que el cielo esté totalmente despejado para que la protagonista haga su aparición.
Nosotros fuimos en mayo, por lo que no alcanzamos a verla, pero no nos frustramos. Nuestro viaje sigue y, si tenemos suerte, ya tendremos la oportunidad de ver las luces mágicas próximamente.

 

Si quieren ver nuestro recorrido por Islandia de manera interactiva,
¡miren nuestras historias destacadas de Islandia en @vagamundosargentinos!

Un comentario Agrega el tuyo

  1. Valeria Wierna dice:

    Como siempre, una belleza todo lo que ven. Disfruto mucho leyendo toda la información que tan detallada nos cuentan, es como estar ahí con la imaginación. Que lindo que compartan de esta manera tan lindas experiencias, besos grandes

    Le gusta a 1 persona

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