Lima y su contraste encantador

Tras cuatro horas de vuelo, llegamos a la capital del Perú. ¡Cuánta emoción! ¿Qué sigue ahora? Cambiar la moneda a soles peruanos. Un sol equivale a 5,50 pesos argentinos (al menos a esta fecha!). Para salir del aeropuerto nos tomamos el Airport Express Lima, un bus azul que hace distintas paradas en varios puntos de la ciudad. Nos bajamos frente a la costa en la parada del Hotel Marriot y tras averiguar cómo llegar a nuestro Couchsurfing, nos tomamos un colectivo de línea que nos acercó… diez cuadras! Sí, estábamos más cerca de lo que imaginábamos.

Nuestro hospedaje estaba ubicado en el distrito de Barranco (los distritos son como los barrios de Lima), el cual se caracteriza por ser bohemio, con mucha vida y juventud. Como dijimos, nos quedamos en la casa de dos chicos estadounidenses por medio de Couchsurfing (para quien no conoce este medio, te permite buscar alojamiento sin pagar un centavo, mientras el anfitrión no tenga problema en que te quedes en su casa) durante las dos noches que pasaríamos en esta ciudad. Chris y Travis fueron súper amables con nosotros, nos dieron una copia de la llave de la casa e información para movernos con suma comodidad por las calles.

¿Qué conocer en Lima? Muchas cosas.
En primer lugar es infaltable el caminar por la costanera, viendo el océano Pacífico golpeando las playas (de piedra) desde lo alto de los acantilados. También se pueden ver adornando el cielo decenas de turistas haciendo parapente, lo cual no hicimos (150 soles por persona los 10 minutos).
Donde la costanera se encuentra con la Avenida Larco en el distrito de Miraflores tenemos el hermoso (y cool) shopping Larcomar”. Con pasillos al aire libre y ventanales que dan al mar, en este mall se encuentran las mejores marcas del país combinando gastronomía, indumentaria, electrónica y gift shops, entre otros.
Adentrándose en dicha avenida, llegamos al Parque Kennedy, con su forma triangular y los diversos colores de las flores le dan vida a uno de los más concurridos puntos de la ciudad. Alrededor, cientos de restaurantes, centros comerciales de cuatro pisos, tiendas de ropa, una iglesia y miles de turistas.
Un poco más alejado de esta zona chic está el centro de Lima. Si tuviéramos que resumir en una palabra la primer impresión que nos dio el viaje en taxi, sería “caos“. ¿Por qué? Primero, el tránsito. Nada que envidiarle a los embotellamientos que se dan a diario en Buenos Aires; sumado a que (y esto lo notamos en todo Perú) las bocinas suenan constantemente, haya tráfico o no. Claro que cuando nos bajamos y comenzamos a recorrer, esa impresión se disipó al ver los palacios, balcones coloniales, plazas coloridas, el concurrido Barrio Chino, probar el típico pisco sour (bebida peruana a base de pisco que lleva clara de huevo batida… peeero, se disputan su origen con Chile) y visitar el MALi (Museo de Arte de Lima).
Hacia el sur de Barranco se encuentra el distrito de Chorrillos, donde las playas son de arena y un puerto provee subsistencia a los más de quince puestos de comida que ofrecen todo tipo de platos típicos, entre ellos el ceviche (pescado sin cocción el cual es macerado en jugo de limón durante horas). Ah, y las gaviotas forman parte de la población normal del lugar.

Dato curioso sobre Lima: en el distrito de Miraflores la mayoría de sus calles tienen wi-fi gratis!

Esos tres días en Lima fueron suficientes para tener un panorama general de la capital del país, y ya estamos listos para nuestro próximo (y más duradero) destino: Cuzco.

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